Nuestro Vodka tropical de Yuca

Nuestro Vodka tropical de Yuca

Fue durante el calor y humedad intensos de la selva chiricana, que tras varios intentos de elaborar un buen vodka de yuca al disponer de tanta materia prima a nuestro alrededor, decidimos que un proceso tan laborioso, posiblemente el más exigente de todos nuestros espirituosos, desmerecía su continuidad para obtener un vodka mucho más neutro de lo deseado.

Al descartar ese tipo de vodka, un colega y vecino agricultor nos comentó de la existencia de otro tipo de yuca, que en lugar de ser blanca, era amarilla y dejaban crecer hasta los 2 años, adquiriendo proporciones gigantescas de hasta más de 1 metro, claro que ese tipo de yuca era usada para dar de comer a los animales domésticos, al ser muy dura y tener un sabor terroso muy intenso. Justo lo que necesitábamos más aroma a terruño!

Así que fuimos a cosechar esos enormes yucotes de la variedad amarilla de 2 años y que crecen hasta 1 metro de largo, para después trocear, hornear y fermentar. Sólo el excavar tales yucotes a más de 1 metro de profundidad requiere de un buen ejercicio físico y casi 1 hora para desenterrar la primera planta que puede dar hasta 50 kilos de raíces.

Tras inocular varios tipos de encimas para ayudar a convertir los azúcares fermentables y facilitar su digestión a la levadura durante la fermentación, hay que filtrar varias veces toda la materia en suspensión para evitar que precipite y se queme en el fondo del alambique.

El Vodka de Yuca es 4 veces destilado en alambique de cobre y filtrado con carbón de cáscara de coco. La yuca muestra una frescura viscosa en paladar con un suave sabor terroso.

Si no estuviéramos orgulloso y orgullosas (somos 1 hombre y 3 mujeres los ‘maestros destiladores’ de este vodka), cada vez que lo degustamos, no realizaríamos tan ardua y fatigosa labor.